viernes, 13 de noviembre de 2015

''Muerte simbólica, medio para llegar al verdadero tú''

Al abrir los ojos frente al mundo podemos percibir miles de sensaciones, miles de cosas, olores, sabores… así como también mil cosas más que aún no conocemos.
El ser humano tiende a ir en busca del conocimiento, pero ¿Qué sentido tiene si no nos conocemos nosotros mismos?, ¿Qué sentido tiene conocer el exterior si no somos capaces de reconocer en nosotros mismos nuestras cualidades, defectos y virtudes?

Las personas tendemos a creer que tenemos pleno conocimiento de nosotros mismos, sin embargo, en mucho de los casos no es así, no por que la persona no quiera reconocerse a sí misma, sino que su yo interior, su esencia, se ve afectada e influida por distintos factores externos como; creencias religiosas, contextos sociales, etnias, estilos de vida, tribus, etc.
 Estos factores funcionan como reglas o modelos los cuales las personas estamos forzados a seguir, ya que si no las seguimos o intentamos mostrarnos al mundo como realmente somos, sin tapujos, ni restricciones somos descalificados y nombrados con distintos rótulos alusivos a la desadaptación  social.

El vivir de este modo, sometido ser quien la sociedad quiere, no es vivir realmente o quizás es vivir por inercia. Estamos condenados a vivir de este modo o enfrentarnos a la muerte, no una muerte verdadera…sino una muerte simbólica, en donde nos despojamos de toda crítica, de todo dogma religiosos, de todo el qué dirá, de todo prejuicio. Es una muerte que te invita a replantearte todo lo que hasta ese momento has vivido, una muerte que te impulsa al conocimiento…pero no un conocimiento del mundo sino un conocimiento propio, un conocimiento exhaustivo que permitirá el total conocimiento de todo lo que conforma un yo. Esto posteriormente dará paso al conocimiento del entorno, pero, desde un punto de vista individual y único.

Llegando a este punto se vivirá en total plenitud, siempre y cuando aceptes la muerte simbólica como una nueva oportunidad de ser tú.  


jueves, 29 de octubre de 2015

¿Quién soy? El mundo de Sofía

El jardín del Edén...

¿Quién soy?... Dos simples palabras, pero a la vez con una gran complejidad, pusieron en duda todo lo que, hasta ese momento, Sofía Amundsen consideraba real, incluso hasta su propia identidad.


Sofía era una adolescente como cualquier otra, sus padres trabajaban como cualquier otros padres, vivía en un vecindario como cualquier otro, sin embargo un día, de la mano de dos cartas blancas, la visión que tenía del mundo cambio por completo.


Los seres humanos vivimos insertos en el mundo de las ideas, repletos de conceptos y etiquetas (Nombres), con tan solo hacer alusión a un concepto nuestra mente nos crea una imagen inmediata. Pero qué pasaría si comenzáramos a cuestionar cada una de las cosas que conocemos,  por ejemplo mirar una botella, para cualquiera es un simple contenedor de plástico, sin embargo si lo miramos desde otra perspectiva es mucho más que eso, posee cualidades propias, un tamaño, moléculas por las cuales está conformada, entre otras características.


Si bien Sofía no buscó ver el mundo con otros ojos, bastó una simple pregunta para cambiar la perspectiva que ella tenía frente al mundo, esto desencadena una seguidilla de cuestionamientos  que requieren de respuestas.


Viéndolo desde otro punto de vista nuestra protagonista vivía en una caverna, sometida a la realidad y  verdad que otros ponían frente a sus ojos, sin embargo gracias a una luz, (las cartas), ella es capaz de ver más allá y salir al mundo exterior, el mundo de las ideas, en busca de la verdad, su propia verdad.